Dobla a la derecha Christian Camacho

Hay dos grandes negocios que los políticos progres se han montado:

1.-El feminismo.

2.-El ecologismo.

El primer changarrito que montaron fue bajo la bandera del combate a la violencia contra las mujeres en la rama de “feminicidios” y aprovechando la cobertura mediática que este tipo de sucesos tienen, montaron toda una estructura institucional cargada con mucho presupuesto, aquí en el Estado de Veracruz, por ejemplo, el Instituto para la Mujer tiene más de 29 millones de pesos. Las secretarías no se quedan atrás, todas cuentan con una unidad de género con su respectivo presupuesto y, obvio, sus feministas enchufadas a esos puestos.

Lo que vemos en la realidad son más asesinatos y maltratos a mujeres, lo cual, quiere decir que esa estrategia no está funcionando, sin embargo, sus defensoras son precisamente las únicas que se ven beneficiadas política y económicamente con estos empleos y la disposición absoluta de estos presupuestos, porque seamos sinceros. ¿Qué organismo de fiscalización se va a aventar la batalla de fiscalizar de forma estricta a los organismos que “ayudan a combatir la violencia contra la mujer”?

Pues evidentemente ninguna, ya que al primero que lo intente lo van a hacer arder en el infierno que ellos han diseñado y germinado desde las facultades de comunicación, por ejemplo, la UV ya cuenta con una Maestría en Estudios de Género, la cual es coordinada por la secta del progresismo Veracruzano. Y es que en lugar de que el presupuesto que ocupa dicha maestría sea utilizado para agrandar la matricula estudiantil de la UV y por ende más mujeres tengan la oportunidad de estudiar, pues prefieren que esos recursos vayan directo a la bolsa de estos sectarios ideológicos. Eso sí, todo en nombre de la defensa de la mujer.

Es por eso por lo que los problemas reales que están generando la violencia contra la mujer en el seno familiar, como la falta de valores, el alcoholismo y la drogadicción en el hogar, tanto en los adultos como en los hijos, no forman parte de la discusión pública y son invisibilizados de forma automática. Esto se debe a que la nómina de estas personas depende de que esos problemas no se aborden, por eso machacan tanto con la idea de que los hombres golpean o matan a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, como si esto fuera un holocausto machista.

Porque si aceptaran centrarse en los problemas reales, los presupuestos de género tendrían poca cabida y en el mejor de los casos solo alcanzarían ni el 2% del dinero que ahora disponen.  Su estrategia no funciona y cada vez da menos resultados y no solo en Veracruz, sino en el país entero y en cualquier parte del mundo donde se implementa, pero dar resultados no es lo que les interesa, lo que realmente les importa es que siga fluyendo el presupuesto.

El ecologismo y la iglesia de la calentogía, como diría el maestro Federico Jiménez Losantos, ese sí es maestro, lo digo porque se ha dado la costumbre en Veracruz de llamarle maestro en periodismo a cualquier zurdo de poca monta.

Los ecologistas son, al igual que las feministas, son unos vividores profesionales. A estas parias usted siempre las va a ver merodeando donde haya presupuesto público y riqueza, nunca los va a ver en pueblos olvidados o lugares sin dinero. 

Mire usted, a poco más de 100 kilómetros de Boca del Río hay una zona que se llama la cuenca del Papaloapan y en ese perímetro hay varios municipios donde uno tranquilamente y en cualquier cantina puede comer tortuga (chachahua), iguana, armadillo y cualquier especie que se supone esté protegida por el gobierno, personalmente no me llaman la atención y tampoco juzgo a quienes les gusta, para eso son los animales para comerlos. Así lo marca la naturaleza. En esa zona cañera cada que hay zafra se queman los cañales con una técnica totalmente rudimental y tampoco se aparece un ecologista por ahí. En primera porque lo corren a machetazos, seguro, serán todo lo escandalosos que usted quiera, pero tampoco tontos.

¿Alguna vez ha visto en aquellas zonas a algún ecologista? ¿No verdad?

Pues no porque son municipios pobres que disponen de muy poco presupuesto en comparación con Veracruz, Boca del Río o Xalapa, donde si hay dinero, turismo y riqueza. Acá abundan los ecologistas. Y los gobiernos y políticos faltos de ideas y hambrientos de impuestos han decidido hacerles caso y repetir la cantaleta de que estamos calentando el planeta y que la única solución que hay para eso, es darles dinero a ellos para que ellos lo enfríen.

Hoy en día existen toda clase de impuestos ambientales, carísimos todos, por supuesto. Llevamos años y años pagando impuestos de ese tipo, cada año se inventan uno nuevo y no han logrado bajar la temperatura del planeta ni un solo grado. Y es que existe la posibilidad de que esos cambios climáticos no sean generados por el hombre en sí. Y con esto tampoco se trata de que mañana salgamos a quemar bosques por ello, sin embargo, al paso que van le van a querer cobrar al taquero de la esquina un impuesto ambiental, sino es que ya se lo cobran.

¿Y el culpable de todo esto quién es? Ya conoce usted la respuesta, el capitalismo y las grandes empresas. ¿De dónde vendrá esa frasecita de manual? De los comunistas, claro está.

No se han dado cuenta que es gracias al capitalismo que el medio ambiente cada vez se cuida más y que mientras más industria y desarrollo haya, más cosas que no afectan el planeta descubrimos. Le voy a poner un ejemplo, la industria del periodismo. ¿Cuántos árboles se tenían que tirar diariamente hace 50 años para tener un periódico? Seguramente muchos, hoy gracias al capitalismo se puede tener un periódico mundial y solo distribuirlo a través de internet, no en papel. Y eso es gracias al capitalismo, porque precisamente los principios del capitalismo están basados en la acción humana de conseguir más con menos. ¿Cómo llego a más personas gastando menos y generar más utilidades? Pues si soy un periódico uso internet. Es así como cada vez más industria va migrando a lo intangible todo aquello que es posible migrarlo y eso se lo debemos a los valores del capitalismo, no a los del ecologismo, ni a esa bola de vividores profesionales.

Y finalizamos con la misma fórmula del feminismo.

¿Quiénes se ven beneficiados con todo ese dinero que sale del ecologismo?

Pues yo no y supongo que usted tampoco. Quienes disfrutan esas nóminas y esos presupuestos son precisamente los ecologistas y sus políticos.


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