Don Llévelo en contra de cierre de negocios por COVID19

Por Christian Camacho

“Esos no son negocios de primera necesidad” dice la gente cada que cierran un negocio que ellos no consideran “no necesario”.

 

Pero analicemos sus argumentos y veremos que tan equivocados están.

 

Panaderías, tiendas de ropa, pastelerías, zapaterías, ferreterías, talleres y demás comercios que no sean explícitamente víveres han sido declarados “no esenciales”. La pregunta es:

 

¿No esenciales para quién?

 

Para los panaderos que trabajan en esas pastelerías su trabajo es esencial para darle de comer a sus hijos.

 

Para las vendedoras de zapatos su trabajo es esencial para pagar su luz, su casa y ayudar a sus padres.

 

Para las encargadas de mostrador que trabajan en las tiendas de ropa su trabajo es esencial para mantener a su familia.

 

Para los que despachan en las ferreterías, su trabajo es esencial para poder comer.

 

Para aquellos albañiles que trabajan en las obras su trabajo es esencial para llevar sustento a su hogar.

 

Para aquellos que trabajan en los talleres su trabajo es esencial para pagar su casa y su comida.

 

Para aquellos que trabajan en las licoreras de choferes, cargadores o despachadores, su trabajo es esencial para pagar la escuela de sus hijos.

 

La gente que aplaude el cierre de negocios que considera “no esenciales” solo se pone a pensar en el giro del negocio, no en quiénes trabajan ahí. Esa gente se siente con el derecho de decidir quién SI tiene derecho a trabajar y quién no. 

 

Hoy una bola de gente se ha erigido como los dictadora del pueblo y respalda las medidas de gobernantes igual de soberbios e irresponsables que ellos.

 

No existe en México, ni en el mundo libre una ley, ni siquiera un tratado que te quite el derecho humano y la libertad de trabajar honradamente. Las personas no trabajamos en función de si un giro es esencial o no, trabajamos en función de nuestro talento, aspiraciones y necesidades.

 

Hoy esa gente le está aplaudiendo a un gobierno que persigue al empresario, al comerciante y a los empleados de esos comerciantes.

 

Hoy esa gente respalda a un gobierno que ha decidido no gastar en pruebas rápidas para detectar quién si y quién no está infectado para poder confinar correctamente y así no sacrificar empleos.

 

Hoy esa gente respalda a un gobierno a un gobierno que tiene a los médicos sin protección, sin material y sin medicamento suficiente.

 

Hoy esa gente respalda a un gobierno que cierra comercios y que les impone multas en plena crisis.

 

Hoy he decidido ponerme del lado de las personas que están perdiendo su empleo a costa de esa gente que se siente con derechos de decidir quién sí puede trabajar honradamente y quién no, es una trinchera difícil y criticada por una dictadura de corrección política que respalda al gobierno incompetente.

 

Un liberal siempre estará del lado de quién trabaja duro, de quien se levanta temprano para darle sustento a su familia y que no le hace daño absolutamente a nadie. Siempre voy a estar de ese lado. Nunca del lado del gobernante que le reprime y le castiga por ello.


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